Mentiras al descubierto (Parte 1)

Me disponía a ducharme como cada mañana. Presentía que hoy iban a cambiar el rumbo de las cosas, el rumbo de mi vida. Comenzaba mis vacaciones y estaba ilusionada porque le volvía a ver. Atrás quedaban las semanas de estrés, de complicaciones y de nervios. Sí, nervios, ya que me había propuesto darle una sorpresa. Él se lo merecía todo, era mi mundo y quería agradecerle haberme soportado tanto tiempo y seguir a mi lado desde el primer día. El sol relucía en mi ventana y el cielo parecía un mar en calma. Odiaba el rosa, pero hoy veía la vida de ese color, ¡malditas películas románticas americanas! La veía de todos los colores gracias a él. Por eso mismo, llevaba tiempo planeando un viaje a Nueva York, a su ciudad soñada. Decir que llevaba tiempo planeándolo es quedarse corto, puesto que desde el primer momento que me contó su historia, comencé a ahorrar para hacer realidad ese sueño, que poco a poco se había convertido también en el mío. Por supuesto, él no lo sabía, y no sabía lo que me había costado guardar el secreto tantos años, pero hoy se acabaría tal secreto y otros muchos. 

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