No podía ser verdad

Había visto ese mensaje millones de veces, pero aquella vez fue diferente. Él ya no me pertenecía, y yo, ya había dejado de amarle. Pero algo me decía en mi interior que acabaríamos juntos.

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Nunca entendí ese sentimiento hasta que vi aquel mensaje, hasta tu último te quiero. En ese mensaje, la rutina nos pasó factura. Y pudo ser eso, la costumbre lo que llevó a que nuestras vidas terminaran separadas para siempre.

¿Cómo te sientes?

Sientes que nada tiene sentido ya. Que vas a explotar de todo lo que tienes que aguantar, que te han dado una responsabilidad que ni tú misma habías pedido. Estás a medio camino entre dos destinos y te niegas a elegir uno, porque lo que sientes te está matando, y eso te hace ser débil. Te hace ser vulnerable. Pero te lo callas, ya que nadie debe ver lo que esconde tu armadura. Esa armadura que solo él consigue desnudarte, solo él es  capaz de ver a través de ella y tú, lo acabarás alejando. Porque no eres capaz ni de mirar a la ojos, ni de olvidar o dejar de ser tú. Porque todo ha cambiado, no sabes cuando ni porqué, pero ha cambiado y ahí estáis. El universo y tú. Esperando que te equivoques, que te equivoques para saber que todo fue una farsa. Porque esa mentira es la única capaz de salvarte ahora.

Sentimos

“Parece que sentimos amor a un ritmo superior al que nuestra mente pueda alcanzar, al que nuestra mente está acostumbrado. Por eso en ocasiones puedes sentirte así. Si te paras a pensar un momento en todo esto, seguramente te dé miedo. Te dé de miedo porque probablemente no hayas sido consciente de lo enamorado o pillado que estás. Eso asusta, pero asusta más el echo de imaginar perderte.”

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✈️

Escuchaba su voz a kilómetros de distancia, ¡pero qué bien me hacía sentir! Más de lo que él podía imaginar.


La bueno se hacía esperar, me decía. Pero yo anhelaba sus besos. 

Hasta que un día, mi sueño dejó paso a la realidad.