Alguna vez

Tinta en los dedos

No voy a decir que siempre sé lo que quiero, la verdad es que muchas veces ni siquiera sé a dónde voy, tan sólo soy capaz de reconocer lo que no quiero ser y poco más, ando perdido en busca de saber, alguna vez, lo que me puede hacer sentir feliz, sin necesidad de nada más.

Al final, lo único que sé hacer es seguir mi corazón y que este me lleve a cada esquina en que tengo que doblar para encontrar una nueva dirección para avanzar.

No, no voy a mentir, me han partido el corazón más de una vez y lo único que puedo hacer es aprender e intentar no volver a cometer un mismo error y comprender, que cada error me lleva a cometer algún acierto que no tuve una anterior vez.

Cada día encontrar una razón para amar, cada noche saber que he hecho algo bien…

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Corazón de chocolate

Cafés para el alma

Una dura capa de chocolate negro recubre ese oculto corazón de fondant de miradas indiscretas. Eres como esa balada de rock: dura y llena de aristas por fuera, pero también dulce en los bajos de tu carácter.

Que aunque te hagas la dura, conmigo no puedes. Que a pesar de tus rechazos, los besos contigo saben mejor, incluso los que tienen sabor a humo después de un cigarro a medias entre las arrugas de la cama.

Porque aparentas ser solo fachada, cuando en tu interior guardas la ciudad dorada. Déjate compartirla siendo amada.

Derrite y endulza ese amargo corazón.

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Cafés para el alma de Andrea Rodríguez Naveira está sujeto a Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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…Corazón que no siente 

El País de las Hadas by Isabel Jiménez

Aquel invierno compartimos confidencias, risas y cama. O cama , risas y confidencias. Yo creo que es independiente el orden de los factores en cualquier aspecto de la vida, si en medio de una relación siempre se comparten risas y respeto mutuo.

Era fantástico estar enamorada de Max. Creo que es el hombre más maravilloso, atento, paciente y romántico que he conocido. Sorprenderle mirándome embobado cuando pensaba que no lo veía, despejaba siempre cualquier duda que tuviera al respecto sobre sus sentimientos o sus intenciones dentro de aquella relación que teníamos : “Sin condiciones ni condicionantes”-como solía decir.

Su bar. Roberta . Mi trabajo. Gómez. Nuestros paseos juntos. Las sesiones de cama buscando “el origen de la fusión nuclear “…. Nunca hablamos de nuestra vida anterior. Nunca nos preguntamos por otras relaciones, otros amores. Tampoco hablamos nunca de sentimientos.

Aunque un día volvió ella a su vida. Allí estaba, instalada…

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Hasta tres by mabm

TEJIENDO LAS PALABRAS

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Cuenta hasta tres antes de enamorarme,  porque si caigo yo, tú caes conmigo.

Cuenta hasta tres antes de robarme un beso, que los besos no son cosa baladí, y si enciendes el fuego, no te extrañe que arda el polvorín entero.

Cuenta hasta tres antes de decirme que me quieres, porque igual te sorprendes si te respondo con un te quiero también.

Solo cuenta hasta tres, no te estoy pidiendo la luna, solo piénsalo bien antes de romperme el corazón, no vaya a ser que te cortes con los pedazos rotos.

Julio 2017

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¿Hablas amor?

Hazme poeta


Ella quiere independizarse, salir de su zona de confort. No se siente perdida, pero sí desorientada. No necesita a nadie, no obstante, necesita que la encuentre ese alguien. Siempre duerme consigo misma en una ciudad sitiada por los sueños que no se quisieron cumplir. Se despierta rodeada por los ejércitos de la incertidumbre y abrazada por sus sueños en blanco y negro. Le sobran los caballeros con armadura dispuestos a quitarle la vergüenza, prefiere un escudero que sangre a pecho descubierto y conquiste sus miedos. Está cansada de los cuernos que le pone el vicio, de las verdades calladas en un beso con sabor a tequila, de las alianzas ancladas en los fondos de vaso.
En ocasiones se le cruzan los cables y habla muchos idiomas extintos. De ahí que los mortales no la entendamos, pero es cuando mejor conecta con la realidad. Estudió en la universidad de los (d)años…

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PIEDRAS…

NO HAY UNA RUBIA BUENA

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Puede ocurrir que un día te levantes y te encuentres estancado, en un silo que ni adelante ni hacia atrás. Percibes que estás atrapado en una rutina, en una dinámica que sientes que hay que cambiar pero algo te lo impide. Si esos pensamientos son pasajeros y nos sirven para dar un impulso, perfecto, porque da pie al cambio. No debemos verlos como hechos consumados. Si es así, la indefensión se apoderará de nuestra persona.

Así que es tiempo de moverse, de sortear obstáculos, esquivar las piedras del camino, hasta llegar a la meta. Aún tenemos la capacidad de elegir, todavía somos dueños de lo pensamos y hacemos.

Si ese momento de embotamiento nos supera, necesitaremos tiempo, para recobrar fuerzas, cambiar modos de hacer, aprender nuevos hábitos. Utilizar nuestra percepción de las cosas, de los estímulos que recibimos de una manera que no nos hagan daño, sino que nos…

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Equivócate cien veces — Entre suspiros y un café

 

No una, ni dos, ni tres… Equivócate cien veces, que para empezar está más que genial. Porque si no te equivocas no vives, y si no vives, ¿para qué demonios estás en este chiflado mundo? Repito, equivócate cien veces, luego ya habrá tiempo de equivocarse cien más. No tengas miedo a fallar. No tengas miedo […]

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