Porque los mejores inicios son los más difíciles

No te ha pasado eso de te enamoras, te desenamoras, te vuelves a enamorar. Y entras en un círculo vicioso que solo él puede parar. Pero nos equivocamos. ¡Ay! Estamos tan confundidos. Solo nosotros podemos salir de ese círculo vicioso. A mí me costó salir de ahí, salir de ese círculo que cada vez me aprisionaba más. Pero, ¡ay que inicio! ¡ay que final!

Nadie se imaginó nunca por lo que tuvo que pasar

“Nadie se imagina por lo que estoy pasando. Puedes verme sonreír pero por dentro mi mundo se cae a cachos, de la misma manera en que se destruyen los edificios, la única diferencia es que yo voy a cámara lenta y eso es lo que hace que todo esto sea tan insoportable. Estoy cansada de que me juzgues, de que me juzgues por ser la mala, porque no soy la mala, simplemente me he cansado de demostrarte como soy y que no lo veas. Nunca te has puesto en mi piel, ¡ni lo has intentado!, así que por favor te pido, no me juzgues. Callo más de lo que hablo. Y eso que callo me está matando, hasta que algún día sea yo la que acabe matándose. ¿Por qué nunca me has preguntado si me pasaba algo? ¿O simplemente me has apoyado? Pero no, nunca ha sido así, siempre la has apoyado a ella, poco a poco, hasta conseguir quitarme de mi sitio. Y eso es lo que ha hecho que tome esta decisión. Nunca has escuchado mi versión, pero sin habértela contado, todos preferís defenderla a ella, a alguien que ha llegado hace 3 años a vuestras vidas, mientras yo llevo toda la vida aquí. Me siento sola, y me da igual sentirme así, estoy acostumbrada, el problema es que no estoy acostumbrada a que tú me rechaces y dejes de creer en mí. Estoy cansada de las broncas, de aguantarlas como alguien fuerte que soy, para horas más tarde derrumbarme en la cama, y así día tras día. Me duele verme así y que tú no lo veas. Porque el día que dejaste de creer en mí, fue el mismo día que me di por perdida. Y estoy perdida y nadie tiene la compasión de ayudarme a encontrarme. Lo único que me decís es no haga esto o lo otro, ¿acaso has pensado alguna vez por un segundo porqué hago tales cosas? No, no las hecho ni tú ni nadie. Lo único que os gusta recordarme es que guardo odio en la mirada, que soy la mala de la película y que sino acepto esto, todos os pondréis en mi contra. Podéis poneros en mi contra, me da igual ya. ¿Para lo que me queda aquí? Pero yo sé la única verdad que callo, no ella. Y es así, os guste o no, soy la única víctima de todo esto. Y me encuentro tan sola, que no soy capaz ni de mirarte a la cara, no soy capaz de mirarme a mí misma. ¿Sabes lo que me afecta que me digas que soy mala, que no te quiero, que nunca he confiado en ti? ¿Tienes idea de que me haces daño? ¿O simplemente te da igual lo que pienso? He esperado 3 años de mi vida a que me pidas perdón, pero ya se ha hecho tarde, el tiempo ha pasado y esto ha dejado huella en mí, de la misma manera que dejé yo mi primera huella en la tierra. Ya es demasiado tarde, demasiado para salvarme. Y todo esto por callar algo que podría poner todo a mi favor, pero no lo hago por ti. Por eso recuerda que pese a todo lo que sufro, todo lo que callo y toda la maldad que hay en mí, guardo un corazón que dejó de latir el mismo día que me disteis la espalda. Por eso ahora no debes tener arrepentimiento por todo esto, lo hiciste sin saber lo que había dentro, no te culpes porqué tú me has llevado hacer esto. Simplemente gracias, por hacerme ver que no valgo nada en este mundo y que todo lo que soy es maldad, que nada bueno queda en mí. No siento lo que he hecho, si tanto estorbaba en vuestras vidas, no notaréis mi ausencia. Me despido para siempre, para no volver, porque viva no me quedaba nada y muerta me queda todo por descubrir (solo me queda paz interior).

No llores por las líneas que has leído, no es ni la mitad de lo que guardo. Pero prefiero que sea así, ya que yo no estoy, prefiero no remover la mierda que causé. Por eso me llevo lo que tanto ansiabas saber a la tumba. Solo espero que seas feliz y que me recuerdes de vez en cuando, y que el sitio que tanto me arrebataron se quede con ella para siempre. Porque el día que ella desaparezca, tú habrás perdido tu vida entera.”

Me encontré esta carta buscando en el baúl, no podía imaginarme lo que sentía esa persona. Después de 20 años, esas palabras me atravesaron. Busqué desesperadamente si había un periódico, y ahí estaba en primera plana: Chica se suicida. La causa aún desconocida.

Empecé a leer la noticia, pero no ponía nada más de lo que yo no me hubiera imaginado. “Chica aparece muerta en su coche, después de tener un accidente subiendo por la carretera de la Sierra.” ¿Qué le habría pasado a ella? ¿Habría visto la policía la carta? ¿Cómo se iba a suicidar, si había leído que había tenido un accidente en el coche? Tenía muchas preguntas que contestar y necesitaba saberlas. Esas letras que minutos antes había leído me habían llegado, sentía que conocía a la persona que las escribió. Por eso cogí todo el valor que pude y fui directa a ver a mi abuela. En el momento que vio lo que llevaba en la mano, su rostro cambió.

– ¿De dónde has cogido eso? – me preguntó mi abuela.

Estaba arriba. Estaba buscando una caja para guardar mis cosas y encontré un baúl con esto. ¿Qué es todo esto? ¿Qué paso hace 20 años?

La escribió mi hija, antes de suicidarse.

¿Qué? ¿Qué esa carta era de mi tía? ¿Por qué? ¿Por qué se suicidó? No me lo podía creer. No entendía nada.

¿Puedo saber por qué hizo tal cosa? – pregunté insistente

¿Podemos dejarlo para otro día? Ya he revivido mucho por un momento.

A la mañana siguiente era sábado, lo que suponía que la abuela iba a estar en casa por la mañana. Así que ahí tenía mi oportunidad de saber la verdad. Me desperté pronto, raro en mí y fui directa a la cocina. Dio la casualidad de que mi abuela estaba preparándose el desayuno, no dudé ni un segundo en retomar la conversación que dejamos a medias ayer.

Abuela… ¿Te acuerdas de lo que hablamos ayer? – dije con carita de niña buena.

Sí, hija, sí. – su voz se iba apagando, pero ella sabía que no pararía hasta que me lo contase.

Te pongo el desayuno yo, no te preocupes, siéntate.

Gracias, hija. A ver donde comienzo. Hace varios años, exactamente 20, como puedes ver en el recorte del periódico, mi hija, mi amada princesa dijo que no podía más y que hasta aquí llegaba. Se suicidó y todo por mi culpa.

¿Pero por qué hizo tal cosa?

Elena, la historia es algo que algún día le preguntarás a tus padres yo solo te voy a contar lo que puedo contarte. ¿Vale?

Vale. – eso era mejor que nada.

Como bien he dicho hace 20 años hizo tal atrocidad, pero tenemos que remontarnos 3 años antes, en el inicio. Ella siempre fue una persona muy fuerte, luchadora y que no se rendía nunca, tarde o temprano conseguía todo lo que quería. Pues detrás de esa capa, casi imperceptible que ni su propia madre fue capaz de ver, comenzó a forjarse otra persona totalmente distinta a la que veías a simple vista. Me enteré años más tarde, de que el problema por el comenzó todo, es que familiares cercanos le jodieron la vida y ella por no querer que la gente cambiara de opinión se lo calló. Ahí estuvo su problema, si hubiera confiado en mí… Tenía varios problemas, pero nunca la vi rendirse por nada ni lo noté en sus ojos. Pues cuando todos los domingos nos juntábamos toda la familia, a ella siempre le echábamos una bronca, podías ver que su reacción ante tu madre era de odio y más fuerte que todo lo que existía dentro de ella.

¿Habría sido mi madre el familiar ese que le había jodido a mi tía?

Ese odio la fue matando por dentro, la fue alejando de todos sus seres queridos y en parte tu abuelo y yo tenemos parte de culpa, la dejamos abandonada y nos pusimos en contra suya. Dejamos de defenderla, ella veía que no pintaba nada en la casa, que su presencia era insignificante. Pues un año antes de que hiciera eso, se quedó sola, se fue de casa, nadie de nosotros la apoyamos, prácticamente le dimos la espalda a tu tía. Y ella no se merecía eso, pero en fin… Yo le había jodido la vida durante muchos años a tu tía y ella se calló para que yo no cambiara de opinión, pero esa decisión que tomó hizo que cada día le cayera una bronca de las buenas, se nos iba alejando de nuestro lado y la notábamos que lo pasaba mal, pero nos daba igual en ese momento, no podía tratarla así. Tu madre no había hecho nada para que ella actuara así, pero años más tarde supe que tu madre sí que hizo algo… La culpamos de todo, la hicimos ser la mala durante muchos años, y aguantó y aguantó como nadie había conocido en la vida.

¿Qué habría hecho mi madre?

Meses más tarde la cosa se volvió negra y si ya estaban las aguas turbias, para colmo, tus padres se casaron y no la invitaron, ahí supuso su fin con nosotros. Nadie la echaba de menos, pero ella a nosotros sí. Se veía sin familia, sola y sin amor y supongo que le arrebataran todo, fue su fin. Años más tarde junté a la familia y dije quiero saber todo lo que pasó para que mi hija se suicidara. Tus padres comenzaron hablar, cuando acabaron no me pude creer que hubieran sido capaces de hacer eso. ¿Yo diciendo siempre que la mala era ella, cuando en realidad eran ellos? Eso supuso un fuerte golpe para mí. Mi niñita, la había desamparado y ella solo protegía a sus seres queridos ¿pero quien la protegía a ella? Nadie.

¿Por que no me contaba que le habían hecho a mi tía?

Ojalá pudiera contarte más, pero prometí no contarlo y no por tus padres, sino a ella. Le prometí que nadie sabría su historia, y ella me hizo prometer en una carta que me escribió a mí que solo sabría la verdad si la callaba, que bastante sufrimiento estaba ya aguantando esta familia para hubiera más.

Abuela, ¿esta es la carta que dice? – la saqué del baúl, había hecho bien en no leer esa carta.

Sí. Gracias por contármelo y lo siento. Ella esté donde esté sé que te cuida y que está orgullosa de ti. ¿Puede leerla?

Mi abuela asintió con la cabeza. Me fui a mi habitación, necesitaba leer esa carta.

“Hola mamá si estás leyendo esto es que seguramente ya no me encuentre entre vosotros. Quiero decirte que no te preocupes por nada, pero antes de nada prométeme que esto no saldrá de aquí. Bastante dolor he causado ya a la familia, como para después de estar muerta seguir haciéndolo. No llores, todo lo que me pasó fue porque pasó, ya no culpo a nadie, me he cansado, pero quiero que lo sepas por mí. Hace varios años yo conocí a alguien y dio la causalidad de que esa persona la conocían tu hijo y su novia, lo sé, sé que no te gusta que diga tu hijo. Pues estuvieron 5 meses haciéndome la vida imposible, no querían que le viera, querían que cortara con él, le vigilaban, me vigilaban, le amenazaron de muerte e incluso me hacía llorar día tras día y no hacían nada, les daba igual como me sintiera. Solo como a ella le caía mal, tu hijo hizo lo imposible porque me olvidara de él. Mamá no quiero contarte más, creo que con eso sabes suficiente, no quiero remover más mierda donde ya la hay. Simplemente vuestras broncas, vuestros alejamientos hicieron que me sintiera culpable, ellos hicieron que me sintiera culpable. ¡Y nunca lo fui! Y aún así me callé por defenderla. No quiero que tengas en cuenta que no confíe en ti, lo hice, pero prefería que vosotros 4 estuvierais bien, ya que yo no pintaba nada ahí. Sabes que no soy mala, pero algo en mí era más fuerte que todo eso para hablarle a la cara. Simplemente esperé un perdón muchos años, que nunca llegó. Y nadie fue capaz de verme como me sentía. Por eso quiero que sepas que disfrutes de papa, el tete y ella. Que yo te protegeré desde el cielo. Te prometo que lo intenté que intenté con todas mis fuerzas llevarme bien con ella y que tu lo vieras, pero no lo conseguí, lo único que conseguí fue poneros a todos en contra mía. Ahora tenéis una segunda oportunidad para juntaros y ser la familia que siempre quisisteis ser, sin interferencias ni nada. Por eso quiero que no lo cuentes, que no cambies la actitud que tienes hacia ella, no se lo merece, sé que tampoco yo merezco esto, pero es la única salida que encuentro. Me habéis abandonado por alguien que conocéis de hace 2 días, me has dejado tirada porque no acepto a alguien. Me hizo la vida imposible y yo no actúo así con ella porque quiera, sale de dentro de mí. Espero que lo entiendas y me perdones todo lo que callé, y sino decirte que no siento lo que he hecho, no me queda ya nada ahí, y parte de culpa la tenéis los cuatro. Pero recuerda que siempre te querré, allá donde esté.”

¿De verdad mi tía había escrito eso? Pobrecita… Ella estaba gritando auxilio y nadie la escuchaba, ¿qué clase de padres tenía yo? ¿Porque ella calló todo, por defender a alguien que la había jodido tanto? Esa es una pregunta que nunca supe contestar. Algo en mí me decía que allá donde estuviera seguía guardando más por no hacer daño a nadie.

Entraste por la puerta, como si de tu casa te tratara. Me hacías abrir de piernas como si de tu hogar se tratara. El problema es que nada de eso era tu casa. Y yo, yo te dejaba vía libre siempre que querías. Por eso mismo me perdí, por eso mismo dejé que nadie volviera a entrar en mi vida.

¿Es solo un mal día?

¿Estoy cansada?

¿De qué?

De siempre la misma mierda, de tú y de yo, de la vida, del mundo… ¡Incluso de mí misma! – me estaba empezando a encender, pero proseguí – Nos chupan hasta el último aliento que nos queda, hasta la última gota de sangre que nos queda en el cuerpo. – se me estaba empezando a poner un nudo en la garganta, así que paré de hablar, intentando calmar mi rabia interior.

 Pero así es la vida. Hoy has tenido un mal día, y días malos tienen todos, creeme… El problema es que no sabemos llevar las malas rachas, no nos enseñan y eso, eso es lo que aprendemos con los años, a base de daños.

– Sigues sin entenderme, sin saber lo que quiero. Dime, ¿acaso no ves como estoy? ¿No ves como me siento? Y tú… ¡Tú, no haces nada por solucionarlo! – grité con todas mis fuerzas.

Dejé de hablar, las lágrimas habían podido conmigo. Sus brazos habían podido conmigo. Sus besos fueron los que terminarían conmigo más adelante.

– Por favor, déjame. – dije intentando apartarlo de mí.

– No, no te pienso dejar. Te pasa algo desde hace tiempo y te has cerrado en banda para todo el mundo. Y sé que es algo que te está destruyendo por dentro. No soy quien para decirte que todo se puede solucionar, pero quiero intentarlo. Eres la persona más fuerte que conozco y me da igual lo que digan. Lo sé, sé que guardas algo que algún día va a explotar, por eso estas cosas insignificantes te afectan tanto. Por eso últimamente te pones así. Lo que guardas ahí – señaló mi corazón – es más fuerte que todo lo que existe a tu alrededor y estás haciendo un enorme esfuerzo porque no salga. Pero algún día eso llegará y nada ni nadie podrá ayudarte, porque te alejarás aún más de lo que lo estás haciendo ahora. Y ese día llegará. Lo sé. Al igual que llegó el fin entre tú y yo, al igual que el día acaba en la noche.

– ¿A qué sigues jugando? ¿Qué te crees que por un abrazo y unos consuelos me voy a tirar a tus brazos? Ni lo sueñes. Puedes irte a otro lado a consolar, seguro que ahí en la esquina encuentras alguna con quien “ahogar tus penas” – dije con modo sarcástico.

– Vale. 

– ¿No intentas darme pena verdad? – ¿cuando se iba a dar cuenta de que no lo quería en mi vida?

 ¿Pena? La que das pena eres tú, que a todo el mundo le dice que está genial, que todo va bien. ¿Pero luego qué eh? ¿A quién acudes? ¿O a quién le dices todo? o incluso peor, ¿quién crees que te conoce mejor que tú misma? – se estaba dando cuenta de que iba a saltar de un momento a otro, en parte creo que era lo que estaba buscando. Quería que explotara para así contarle todo, pero no, no iba a caer una vez más.

Puede que hace un mes, le hubiera saltado, le hubiera insultado, pegado o humillado. Pero ahora, ahora ya no me valían la pena esas cosas. Era una pérdida de tiempo y, más si él estaba de por medio.

– Gracias. – me di media vuelta y me marché. Vi que no me seguía y eso supuso un alivio.

Me metí en el coche y conduce, no sé a donde, pero la fuerza que había sacado antes se había esfumado. Me estaba dando cuenta de que no podía ocultar todo lo que llevaba dentro mucho más. Pero había preferido callar y destruirme poco a poco que destruir a la gente de mi alrededor me cayera bien o mal, fuera lo correcto o no.

Llegué a casa a eso de las 20:34, no era la hora de cenar aún, así que opté por meterme en mi cuarto y escribir. Escribir era lo único que le daba salida a toda esta mierda, que me daba salida cuando ya no veía ni la puerta. Terminé de escribir y me puse a pensar, a pensar si valía la pena seguir así o era mejor irse sin mirar atrás.

Quería llamarle y pedirle perdón, pero mi orgullo no me lo permitía. Me llamaron mis padres para que bajara sobre las 21:15h, supuse que era para comer. Pero no…, él tenia que estar ahí, ¿cómo no?

– Hola, – dije con mi mejor cara, ¡que bien se me daba mentir!, pero él se había dado cuenta de que no quería ni verle. – ven, vamos a mi cuarto.

Subimos las escaleras y conforme iba subiendo escalón a escalon, en el aire se podía ver más tensión.

¿Qué haces aquí? – no me anduve con rodeos, quería que se largara y cuanto antes mejor. – ¿Has venido a terminar lo de antes? 

No… – noté su voz apagada – he venido a verte, me preocupas, te pasa algo y no quiero que hagas ninguna locura porque pienses que estas sola, que no puedes hablar con nadie. Tranquila no me harás daño. Más daño del que me has hecho es imposible que me hagas. – se le escapó una sonrisa, supe que estaba siendo sincero conmigo.

Pero yo no quiero hablar con nadie, no me pasa nada, es solo un mal día. Mañana estaré nueva. No te estoy mintiendo, te lo prometo. – cogí aire – Pero te advierto que es mejor que estés lejos cuando explote.

Se estaba dando cuenta de que cada palabra que pronunciaba, que cada aire que exhalaba, me estaba costando la vida. El problema es que eso sería lo que luego me daría la vida.

No pido que me lo cuentes, pero si que quiero ayudarte, es lo mínimo que te debo.

¿Mínimo que me debes? ¿Es que acaso me debes algo más? No quiero nada de ti, puedes irte, ya sabes donde está la puerta.

Me quedé sola, ¿cuando entenderían que me gustaba estar sola? Se hizo el silencio, ese que a veces echaba de menos. Y soñé, soñé con que todo esto terminara, con que todo fuera mejor y de tanto soñar, me dormí.

 

Me desperté como cualquier otra mañana, eso sí con un dolor de cabeza insoportable, me sentía extraña, algo en mi interior había cambiado, ¿me sentía vacía? Bajé a la cocina, saludé a mi madre, se la veía triste, pero no mostraba ninguna reacción al verme, grité con todas mis fuerzas para ser escuchada, pero nadie me oía ni me veía… Vi una nota sobre la mesa que ponía tus familiares y amigos no te olvidan. Ahí me di cuenta de que lo que siempre evitaba, era lo que más necesitaba ahora. 

Me lo repetí hasta que me lo creí

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Eso le dije, pero no solo se lo dije a él, sino a mi yo antiguo. Le dije adiós a muchas partes  de mi vida, a muchas personas… Cerré puertas que jamás se volverán a abrir. Cerré noches que jamás volveré a vivir. Pero lo mejor de todo, es que no paré de decírmelo hasta que por fin, me lo creí.

Simplemente ahora viajo en ese trayecto de tren que tantas reflexiones me dio y que tantas noches a tu lado me quitó.