Y me completaste, con pinceles, con tus dedos, con tus besos en mi piel… ¿hay algo más increíble que alguien te haga sentir arte? Yo no sabía ni quién era y tú ya te habías fijado en todos mis trazos. “Ese lienzo es mío”, me decías siempre. Cómo no voy a ser tuya si te sumergiste en mí como ya nadie lo hacía en aguas desconocidas.

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“¿Sabes lo que me dijo esa noche? «Estoy diseñada para caer bien, pero no te fíes, atrapo a los tíos que me interesan y luego muestro mi verdadera personalidad. Y es horrible».

—¿Te dijo eso?

—Sí, y esa sinceridad me desarmó.”

Pasaje de: Norton, Laura. “No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas.”

“Sí, tú. Tú eres tu mayor obstáculo. Y lo has sido siempre. Y eso que la vida hasta te ha regalado una revelación china en forma de raja en el estómago para que te lances. Y ni por esas.”

Pasaje de: Norton, Laura. “No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas.”

“Sí, ya sabes —me explicó—, los calvinistas son los que creen que solo se complace a Dios trabajando y con mucho esfuerzo. Cuanto más sufres y más trabajas, más cerquita estás de alcanzar el cielo.”

Pasaje de: Norton, Laura. “No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas.”

“No hubo un día en concreto. Dudo que lo haya para esas cosas. No pasa de repente.

— Pero ha pasado. Ya no me quieres. Y no tuviste los huevos de decírmelo. De hecho me mentiste…

— Porque a veces no es fácil distinguir dónde acaba el amor y dónde empieza el cariño.”

Pasaje de: Norton, Laura. “No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas.”