Conclusión de Aquí estaré

Esta historia o conversación la escribí en el móvil, en una larga noche en la que escribir es lo único que me da vida. Está escrita entre dos personas reales para mí, y expresé simplemente, lo que sentía.

El comienzo de la historia: Aquí estaré

Para mí todo en esta vida tiene un final, pero ya no sé creer en los finales. En esta conversación, decidí escribir la continuación, pensando en que finales pudiera tener. Pero lo que debemos saber es que nada tiene un final, no puedes predecir el futuro, por mucho que lo intentes. Nunca tendrá un final. Como tú o como yo. Por eso, te dejo que tu imaginación vuele, para que acabe como tú quieras que acabe. En el fondo, nuestro final es lo que queremos que pase en la vida real.

Escribí 3 posibles finales, a cada cuál más distinto. Pero al final escribí 4 finales, un día me di cuenta que el final que quería para mi historia no era ese y plasmé otra situación. Pero os aseguro que después de cada trozo que escribo, hay millones de cosas por suceder.

Os contaré un poco de que va cada final:

Final 1: Aquí estaré (Final 1)

Se dan cuenta de que no pueden vivir el uno sin el otro, de que son uña y carne. De esa vida que tienen no tiene sentido sin la existencia del otro. De que los piques son lo que les da el motor a su vida.

Final 2: Aquí estaré (Final 2)

El tiempo nos cambia, nos guste o no es así. Por eso ella se va, porque sabe que es lo mejor, porque sabe que él no le va a dar lo que ella necesita. Ella tiene que volver a encontrarse, debe aprender a vivir sin él y aprender a vivir sabiendo que nunca le va a dejar de amar.

Final 3: Aquí estaré (Final 3)

Él nunca confió en el destino, a ella, eso era lo único que le quedaba. Ella se tuvo que ir, pero pasado un tiempo se volvieron a encontrar. Ella pensaba que le había olvidado, que había superado sus sentimientos, pero se dio cuenta de que no. De que después de varios años le amaba más que el primer día. Si estamos destinados a ser, seremos, se repetía cada día.

Final 4: Aquí estaré (Final 4)

Se va, dentro de ella desaparece cada uno de los sentimientos que tenía hacía él. Ha dejado de amarle y sabe que tiene que comenzar de cero, pero le da igual, lo ha sacado de su vida y eso es lo único que le importa.

Mi final sin duda durante varias meses era el 3, porque era lo que quería que pasara en la realidad. Pero hace dos semanas, todo cambió, mi final es el 4. Debemos ser feliz sin nadie.

Espero que os hayan gustado.

Atentamente, Edelsteine.

Aquí estaré (Final 4)

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Lo siento. – lo dijo mientras me besaba.

Nunca debes sentir aquello a la que has amado alguna vez, no somos dueños de nuestros sentimientos, por mucho que queramos, por mucho que lo deseemos. Nuestro corazón es quién decide a quién amamos, a quién queremos, a quién odiamos, en quién creemos, por quién luchamos. Nunca serás dueño de tus sentimientos y nunca serás el mismo que del primer día alguien se enamoró.

¿Y tú sigues viendo al mismo del primer día aquí? – me dijo intentando controlar la situación.

Sí. Para mí no hay nada oculto en la gente, desde el primer día los veo tal y como son, por mucho que intenten engañarme. – le dije muy confiada.

Te noto seria, distante… – dijo asustado.

Lo estoy, he dejado de quererte. Por fin has salido de mi vida. Y sé que no volveremos a estar juntos. En otra vida, ¡quién sabe! – esas palabras sonaron dentro mí y se fueron de la misma manera en la que yo me iba a ir minutos después.

Le vi en su rostro que algo de dentro se le caía, parecía que estaba rompiendo a una muñeca de porcelana, aunque en este caso él era una persona de carne y hueso. Proseguí hablándole.

Ayer, me di cuenta de que se ha acabado el amor dentro de mí. De que ya no creo en él, de que esa parte vuelve a estar fría otra vez. ¡Y no sabes cuánto necesitaba esto! – le dije entre sollozos. Él seguía sin poder gesticular ninguna palabra. – No hace falta que hables, esto que te acabo de decir es duro de asimilar. A veces nos cuesta demasiado asimilar cosas, ver que ya no somos el trozo que le falta alguien y darnos cuenta de que en realidad somos el trozo que le sobra a alguien. Has sido ese trozo durante mucho tiempo, he tenido que cargar con ello día y noche, pero hoy me libero de ti. Me perdiste hace mucho tiempo, pero seguías sin darte cuenta, pensabas que conmigo no existían los finales, pero sin embargo, yo creía en ellos cada día. 

Aquí estaré (Final 3)

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[…]

Lo siento. – lo dijo mientras me besaba.

Me largo, no es nuestro momento, ni nuestra hora ni lugar, para estar aquí. Debo marcharme y enamorarme de alguien que no seas tú, por ejemplo de mí. – dije muy segura de mí misma.

Estaba cogida de su mano, esas manos de las que poco a poco se iban desprendiendo de mí.

Yo también debo irme, traes la duda a mi alrededor. No te quiero, nunca lo hice, lo que hice fue el tonto contigo, ya ni te echo de menos. – esas palabras sonaron dentro de mí igual que una bala entrando en mi cuerpo.

Me fui, no fui capaz de seguir mirándole a los ojos, de seguir creyéndole. No sabía si mentía o no, ya no sabía nada, por eso me marché sin mirar atrás. Él hizo lo mismo, sabía que lo mejor era que estuviéramos separados, por eso no intentó pararme los pies.

El tiempo pasó, y cada uno hacía su vida, lleva meses sin hablar con él y aún seguía pensando en él, aún seguía siendo un pilar estable en mi vida que estaba intentando derribar día tras día. Tuve que comenzar de nuevo, hice un reset a toda mi vida, pero sobretodo a él. Un día casi recaigo, me moría por saber de él pero tenía que superar esto sin él.

Pasaron los días y la calma volvió a su lugar. Sabía que el tiempo era el único destino que me esperaba. Y entonces llegó, me enamoré, y no era de él. No sé ni como ni cuando, pero alguien apareció de la nada y consiguió conquistarme. No entraré en lo que pasó, pero después de año y medio lo dejamos por mutuo acuerdo. Simplemente creo, que todavía no estaba preparada para el amor verdadero, para dejarme querer.

Un día paseando me encontré, me lo encontré… No podía dar crédito, llevaba años sin verle y ahí estaba más guapo que nunca, con sus amigos y amiguillas. Parecía que la cosa no había cambiado con el paso de los años. No quería saludarle, pero parece que él también me vio, vi como venía hacía mí, noté como el corazón me latía cada vez más deprisa. ¿Cómo era posible que sintiera esto por él o que me esto me estuviera pasando? ¡Hacía 5 años ya!

Hola. – dijo él.

Hola. – dije por la voz pequeña.

¿Cuánto tiempo no?

Parecíamos dos extraños hablando, parecíamos personas sin ninguna conexión.

– Me están esperando. Tengo prisa. – le dije. Quería irme lo antes posible de allí, pero no le mentí tenía prisa y ya llegaba tarde.

¿Te parece que quedemos mañana a las 8 donde siempre? – me dijo apresurándose antes de que me marchara.

Vale. – me fui, le había dicho que sí. ¿Es que todo este tiempo no me había servido de nada?

El día se me hizo eterno, estaba deseando que llegaran las 8. Parecía una niña chica la noche antes de reyes. No podía creer lo que me estaba pasando. Pero tenía que descubrirlo.

Llego la hora, el día y el momento.

Buenas, estás guapo como siempre.

Gracias, tú no. – me dijo sonriendo.

¿Nos sentamos? ¿Qué te apetece tomar? – tomé la iniciativa, quería terminar cuanto antes todo esto. – Dos cervezas, por favor.

¿Por lo que veo has cambiado? – me dijo interesándose en mí, o al menos aparentándolo.

Bueno, han pasado 5 años, la gente suele cambiar con el tiempo. Además acabo de salir de una relación y estoy disfrutando de mi soltería. ¿Y a ti como te va la vida?

Vaya, lo siento. Pues a mí, muy bien, lo dejé con esa chica… – sabía de la chica que hablaba y él me lo vio en la cara – y ahora estoy conociendo a una chica y genial. – la historia se volvía a repetir, necesitaba salir de allí.

Me alegro que te vaya todo bien, te lo mereces. – no sabía que decirle, simplemente necesitaba huir.

¿Como era posible que después de 5 años sintiera esto? Me bebí la cerveza de un trago y me fui. Vi como no se movía, pero le vi pagar la cuenta y salir detrás mía. Fuera llovía, pero me daba igual, las lágrimas eran mi salvavidas.

¿Adonde vas? – me dijo sin entender nada.

Lejos de ti.

¿Otra vez? Nunca debí alejarte de mi vida, nunca debí que aquello acabar así. Sé que no era nuestro momento, pero siempre pensé que te quería en mi vida. Pero no podía hacerte más daño de lo que te estaba haciendo. Debías ver que no te quería, quería que me odiaras y lo único que hacías era quererme más y más. Por eso lo hice, fui así para que no sufrieras más, porque no íbamos a estar juntos.

Lo entiendo. – dije con voz seca y cortante.

¿Qué es lo que quieres? – me dijo mirándome a los ojos fijamente.

A ti. – espera, ¿yo acababa de decir eso?

A mí no me puedes tener y lo sabes. Estoy conociendo a alguien, y no quiero ser un cabrón. – seguía sin querer creerme esas palabras.

Lo sé… No tienes que decir nada, lo sé muy bien. ¿Sabes? Siempre pensé que algún  día nos encontraríamos, pero no de esta manera. 

¿Te apetece que nos conozcamos ahora más? – no sabía si creer o no, lo que me acababa de soltar – Te dije que estaba conociendo a alguien, y cuando veo algo lo consigo. Y desde que te vi hace 6-7 años por aquella puerta no he dejado de conocerte. Sí que es verdad que todo lo que hice era lo que sentía, y me siento culpable por como lo hice. Pero quiero ver si ahora, es el lugar y el momento que el destino nos tenía preparado. – no sé porqué pero le creía.

Le besé, y me di cuenta de que esos sentimientos que tenía no se habían ido, sino que los había ocultado dentro de mí. Después de tanto tiempo, seguía queriéndolo más que el primer día.

Aquí estaré (Final 2)

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Lo siento. – lo dijo mientras me besaba.

No debías de haber hecho eso. – me aparté de él.

¿Por qué? – me preguntó con cara asombrada. – Si es lo que querías.

Sí, es lo que quería y quiero, llevo esperando esto hace mucho tiempo, pero por esa misma razón, porque sé como eres. A la mínima que te entre miedo saldrás corriendo, huirás como un cobarde. Y yo, yo no podré soportarlo una vez más. – me agarró con todas sus fuerzas – No podré, porque tienes el poder de destruirme a tu antojo. No quiero que sientas nada de lo que haces, en el fondo tú y yo no estamos destinados a ser. No te quiero, sé que no, pero algo en mí me dice que siga luchando por ti con todas mis fuerzas. Pero ya me estoy quedando sin ellas. Y estoy cansada de que te salgas con la tuya siempre que quieras y yo siga perdiendo cada vez que te vea. No soy un juguete que puedas manejar a tu antojo. Soy una persona que siempre lo dará todo por ti y por favor suéltame, no hagas esto más complicado de lo que es. – le dije apartándome de él con todas mis fuerzas.

Has cambiado.

¿Qué pensabas que iba a seguir aquí siempre esperándote? ¿Siendo tu salida cuando todas las demás no se habrían de piernas? – no me creía que le hubiera dicho esto.

¿Y entonces por qué lloras? 

Porque lo que siento por ti es más fuerte que toda fuerza viva en la tierra, porque eres capaz de darme todo y dejarme sin nada. Porque te siento en mí día a día.

Eso no supone ningún problema para seguir como estábamos. – me preguntó sin entender nada, aunque en el fondo sabía de lo que le hablaba.

Eso lo supone todo. Te tengo que decir adiós y no sé como hacerlo, no me atrevo, pero debo hacerlo. Sabes que siempre he odiado las despedidas contigo. Incluso había pensado como iba a ser. Pero sigo sin saber como dejarte marchar, aunque sea lo que deba y quiera hacer. – maticé ese “quiera hacer”, me acerqué a su mejilla para darle un beso, el último beso y le dije – Cuídate. – esa fue la última sonrisa que le dediqué.

Aquí estaré (Final 1)

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Lo siento. – lo dijo mientras me besaba.

¿Qué? ¿Qué lo sientes? ¿Qué sientes exactamente? Dime, ¿qué es lo que sientes? – me estaba empezando a cabrear, así que opté por callarme. Me di cuenta de que mis palabras le hacían el mismo daño que un puñal atravesándole el corazón.

Siento todo, cada una de las veces que te he hecho daño. Y sé que te lo he hecho aunque tú nunca me digas por lo que pasaste, y sé que ahora seguirás sin darme la razón. No debí marcharme, no debí tirar la toalla cuando la cosa se complicó, no debí declararme y al día siguiente quitártelo todo. Pero tú también tienes culpa, me dejaste marchar, sin luchar por mí, sin al menos intentarlo.

¿Qué no luché por ti? ¿Piensas que no lo hice? ¿O que no lo sigo haciendo aún? No he parado de hacerlo desde el minuto uno que te conocí, desde que te vi entrar por aquella puerta. Y lo seguiría haciendo hasta la eternidad. Pero simplemente opté por alejarme, por recomponer pieza a pieza todo lo que me habías quitado y te dejé ser feliz sin mí.

Quiero que sepas que da igual lo que seamos, te quiero en mi vida, sea como sea. – me dijo mientras me sonreía con tristeza.

¿Y ahora qué va a pasar? – le dije dudosa. No sabía lo que quería en mi vida, pero sabía que a él lo quería en ella.

No lo sé, ¿tú qué quieres que pase?

Solo supe decirle que lo sentía.

Lo siento, siento como dejé las cosas o como me comporté, pero no supe reaccionar de otra manera en ese momento. – me estaba arrepintiendo de como le había hablado unos minutos atrás.

No te preocupes, pequeña. 

¿Me acababa de decir pequeña? Me acerqué a él, le cogí por la cintura, esa que tanto me ponía y empecé acercarme, hasta que nuestros labios se juntaron y le besé. Ahí fue cuando me di cuenta.

Me encanta que siempre tomes la iniciativa – me dijo mientras yo le sonreía.

No sabía que decirle, acababa de notar algo, pero tenía miedo a tirarme otra vez a la piscina de cabeza. Creo que él estaba leyendo mis pensamientos por como me miraba.

No tienes porque tirarte a la piscina por mí, primero meteremos la pierna, luego la otra y así hasta que estemos enteros. Podemos ir poco a poco, a tu ritmo, como quieras. Volver a conocernos, volver a ser esas dos personas sin compromiso que hacían lo que querían sin dar explicaciones a nadie.

Me quedé paralizada. ¿Me acababa de decir sin compromiso?

No lo sé… – dije muy dudosa.

Dime que no has sentido lo mismo que yo hace unos minutos cuando nos besábamos. 

Lo he sentido. Pero tengo miedo, ¿y si vuelve aparecer otra? ¿y si vuelves a ser un cobarde y me dejas tirada? ¿y si vuelves a dudar de mí?

Pues si aparece otra por delante, ponte tú delante y así la intimidas y solucionado. Y de lo otro… No puedo prometerte estar ahí para toda la vida, pero quiero intentarlo, o al menos tener la oportunidad que ambos hace tiempo desperdiciamos y que nos merecemos. No sé si volveré a dudar más de ti, lo que sé es que te subestimé.

¿Siempre consigues salirte con la tuya?

Se intenta – me dijo con su sonrisa picarona. – Entonces ¿qué me dices? ¿Nos volvemos a tirar de cabeza a la piscina?

Tirarme de cabeza a la piscina cuando la piscina está vacía es mi especialidad. – le devolví la sonrisa. Me encantaba torturarle.

¿Te encanta hacerme sufrir eh?

Un poquito, sino ¿qué de divertido tendría esto?

Le vi como cerraba los ojos, y comenzaba acercarse lentamente hacia mí, llegó hasta mis labios, mientras sus manos bajaban por mi cintura y comenzaba a desvestirme. Comenzamos a quitarnos la ropa, comenzamos una vez más a sentirnos, comenzamos hacer el amor, eso que tanto miedo nos daba. Comenzó a recorrer mi cuerpo, ese que tan bien conocía. Se había acabado el sexo o por lo menos para esta noche. Estuvimos toda la noche en la cama, aunque a decir verdad me daba igual donde estuviéramos. Supongo que eran las 5 de la mañana cuando me desperté y le vi. Fuera estaba lloviendo a mares, pero daba igual, él era mi Arca de Noé en esta noche. Sabía donde me estaba metiendo, lo sabía, pero me daba igual. Solo podía mirarle. ¡Qué guapo estaba dormido y sin ropa!

¿Vas a dejar de mirarme y a besarme o tengo que hacerlo yo? – me sorprendí que me estuviera viendo metida en mis pensamientos.

Perdona.

Se acabaron los perdonas, los lamentos y todo eso. A partir de ahora solo quiero leer de tus labios un “te quiero”.

Aquí estaré

El otro día una amiga me preguntó por ti. – dije intentando entablar conversación.

¿Y eso? – preguntó con cara sorprendida.

Mi amiga sabía que hace tiempo lo había pasado mal por alguien, y simplemente quería saber como estaba la cosa.

¿Y que le dijiste? – me dijo mirándome fijamente a los ojos. – Si quieres decírmelo claro…

Sí, quiero decírtelo. En realidad, querer, se queda corto.

Se hizo el silencio, así que continué hablando, como si se me fuera la vida en ello.

Pues le dije que ya había pasado tiempo de eso, que éramos amigos, buenos amigos… – dije mientras apartaba la mirada – le dije que eras feliz, que estabas conociendo a alguien y que estabas ilusionado.

¿Solo eso? – puso esa sonrisa que tanto me enamoraba

No… – dije con voz apagada – además le dije que te merecías lo mejor y que yo nunca supe como dártelo. – me moría de ganas de decirle que yo era lo mejor y que sí sabía como darle lo que él quería o necesitaba, así que seguí contando – Que si tú eras feliz yo también lo era, que merecías tenerlo todo en la vida, aunque a mi me hubieran arrebato lo único que quería. – se me escapó una lágrima – Y que lo que pasó estaba olvidado, ahora solo nos debía de importar el presente y ver si el destino decidía de una vez que estuviéramos juntos. – me di cuenta de que la última frase se me había colado, así que esperé a que no se hubiera dado cuenta. Aunque a decir de verdad, no le dije nada en comparación a todo lo que pensaba.

¿La última frase también se la dijiste o es alguna indirecta de las tuyas? – le puse ojitos, me había pillado.

No, la última frase no se la dije. – quería zanjar cuanto antes el tema.

Gracias. – parece que se dio cuenta de que me incomodaba hablar de ello.

¿Por qué?

Por seguir ahí después de todo, por ser ante todo sincera conmigo, por ser una de las mejores amigas que puedo tener, por ser alguien en quien siempre voy a poder confiar.

No des las gracias, tomé una decisión hace tiempo y la estoy cumpliendo, independientemente de lo que pasara. – otra vez había vuelto a decir “una de sus mejores amigas”. ¿Cuándo entendería que no quería ser solo eso?

No te merezco. – dijo mirándome.

Sé que no me mereces y que nadie entenderá por qué sigo aquí, pero soy así. Puede que por esa razón tú salieras huyendo cuando la cosa se complicó. – me miró y le vi como una lágrima caía por su rostro. A mí me podía hacer llorar, pero verle a él así, hacía que me quedaran menos fuerzas dentro de mí. Así que respiré y le dije. – Te quiero, sé que nunca vas a entenderme, ni a quererme, incluso no sé si te quiero yo, pero sé que nunca vamos a estar juntos por más que lo queramos o deseemos. Pero siempre estaremos aquí, el uno al lado del otro, ocultando algo más cuando nadie nos entienda, cuando hayamos agotado cada oportunidad de nuestra finita existencia. Aquí estaré. Cuando pienses que tienes todo en tu contra, yo seguiré dándote guerra para que sigas luchando. Cuando a mí ya no me quede nada en este mundo y tú seas lo único que tenga, aquí estaré. Seguiré estando, incluso cuando dejemos de hablar. Cuando yo ya no sea nada en tu vida, cuando me hayas olvidado y solo sea un recuerdo más en este mundo, aquí estaré. – cogí todas las fuerzas que me quedaban para seguir hablando pero me di cuenta de que no podía, había empezado a llorar y ni me había dado cuenta.

Lo siento. – se acercó y comenzó a besarme.