Quisiera gritar y no sabes cuánta falta me haces 

Sonreír pese a estar muriéndose, gritar pese a querer llorar. ¿Quién no ha encubierto alguna vez todos estos sentimientos bajo falsas sonrisas? ¿Bajo falsas mentiras? ¿Bajo falsas esperanzas?

¿Pero sabes qué? Llegará el día en que no puedas más, en que todo lo que guardas salga y ni siquiera puedas sonreír, porque ya no te quedarán sonrisas por las que vivir. Ni siquiera todo lo que has aprendido a ocultar te funcione. Estarás a punto de tirar la toalla, cuando aparezca él. Y con él te darás cuenta de que es el único capaz de olvidar tus traumas.

Y aquí estaremos los dos, yo intentando gritar para espantar mis demonios y tú intentando besarme para calmarme. Y no sabes lo que gritaré, lo que chillaré. No tienes ni idea de lo que sentiré cuando te bese. Y es que tus besos son la mejor droga que jamás encontré para mis demonios.

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