Alguna vez

Tinta en los dedos

No voy a decir que siempre sé lo que quiero, la verdad es que muchas veces ni siquiera sé a dónde voy, tan sólo soy capaz de reconocer lo que no quiero ser y poco más, ando perdido en busca de saber, alguna vez, lo que me puede hacer sentir feliz, sin necesidad de nada más.

Al final, lo único que sé hacer es seguir mi corazón y que este me lleve a cada esquina en que tengo que doblar para encontrar una nueva dirección para avanzar.

No, no voy a mentir, me han partido el corazón más de una vez y lo único que puedo hacer es aprender e intentar no volver a cometer un mismo error y comprender, que cada error me lleva a cometer algún acierto que no tuve una anterior vez.

Cada día encontrar una razón para amar, cada noche saber que he hecho algo bien…

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500 Me gusta en L&P

Captura de pantalla 2017-08-03 a las 0.45.05Hoy, quería compartir con todos vosotros mi agradecimiento a Letras & Poesia, por haberme dejado formar parte de su familia y acogerme de esa manera tan especial. En concreto, este post está dirigido a todas esas personas que me han permitido alcanzar los 500 me gusta con mis historias. Espero que sigáis disfrutando tanto como yo.

 

Os dejo en el siguiente link, el último post escrito por mí, que se publicó.

¡Espero que os guste!

Un final distinto

¡Nueva entrada en Letras & Poesía! Espero que os guste.

Letras & Poesía

“Ella tenía la sonrisa más preciosa que jamás había visto, los ojos más sinceros que jamás pude conocer. Ella desprendía la felicidad de la que todo el mundo quería formar parte. Pero lo que nadie sabía, es que dentro guardaba el dolor más fuerte que nadie había sentido. Y yo, estaba dispuesto a quitar cada una de las espinas que le habían clavado”.

Esa fue mi manera de declararme a ella. Lo que no sabía, es que esas serían las últimas palabras que le dedicaría. Ella era especial, por eso no podía demostrarle lo que sentía de cualquier forma. Ella era de esas personas que parecían fuertes y seguras a simple vista, pero que por dentro eran de porcelana, donde al más mínimo daño se rompían en añicos. Sus ojos escondían todo lo que sus labios guardaban. Cuando la conocí, me enamoré. Le escribí esa nota y se la dejé…

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