Dignidad

Estoy perdiendo mi dignidad, la estoy perdiendo mientras tú juegas con ella. Mientras yo me ahogo en llantos y me pierdo. Me estoy perdiendo en este mundo inmenso. Me estoy escondiendo en la oscuridad, porque le he cogido miedo al sol, a volver a brillar, a volver a reír, a volver a verte… Solo quiero volver a pasar desapercibida, que nadie me hable, que nadie me abrace y por supuesto que nadie me vuelva a besar como tú lo hacías o que al menos nadie lo intente. Solo quiero mi vida sin nadie. Necesito recomponerme, necesito olvidarte y no sé como hacerlo. No sé como hacerlo, porque no consigo encontrar que es lo que me atrae de ti. Estoy mal y tú no eres capaz de verlo o mi orgullo te impide verlo, pero a las 20:00 de un jueves no soy yo. Y lo sé, porque puedo hacer lo que más quiero ahora y no tengo ganas. No tengo ganas de nada, los exámenes a la vuelta de la esquina y estoy envuelta en una cortina de humo esperando pasar desapercibida. Lo único que me importa es que seas feliz, sé que nunca lo serás conmigo, que siempre seré tu segundo plato o tú ultimo recurso o incluso nada de eso en la vida. Que te dejo hacer conmigo lo que te da la gana, te intento recuperar cuando yo me he abandonado. No sé lo que siento por ti, siempre he sabido que amor no era, pero ya no estoy tan segura. Ya no estoy segura de nada. Ni de mí, de la chica dura que siempre he sido. Ahora vivo con un nudo constante en la garganta. Mis padres me preguntan por ti, piensan que tenemos algo, te conocen y yo quise presentártelos, tonta de mí…

Tengo que volver a alejarme de ti, no puedo ser quien te cure tus penas cuando no existe otra chica en tu vida y quien se quede tus mentiras cuando estás con otra. Valgo más que eso, más que todo esto y más que tú. Pero sigo sin entender porque no me quiero dar cuenta. Porque me trato así… Me dueles y mucho. He de decirte que tengo un dolor insoportable en el hombro que no me deja moverlo, pero prefiero ese dolor a lo que siento, a lo que estoy sufriendo por dentro. Por lo menos eso es real, lo otro no. Tan real como que te quiero a un milímetro de mí, que no te quiero, pero siento que te necesito.

Debería estar estudiando, y esto, estas palabras que jamás leerás son el único consuelo que me queda. Lo único que me queda, después de haberlo perdido todo.

Sigo aquí, aún sin saber por qué, aún sin razón alguna me quedé. Volví a la normalidad, ¡nosotros volvimos a la normalidad! Pero vuelves a despreciarme, me hablas dependiendo de con quién estás, eres distinto conmigo si hay alguien en tu mente a alguien en tus pantalones. Hace menos de una semana me decías que me echabas de menos, que te morías de ganas de verme otra vez, que te gustaba mucho lo que teníamos y que lo habías pasado genial conmigo esos días y ahora…, ahora no sé lo que me dices, sólo leo la palabra amiga por todos lados. Lo único que sé es que tus palabras me matan por dentro. Me siguen matando cuando ya no queda nada que salvar dentro de mí.

“Te acordarás de ella cuando ya no te quede nadie, cuando te des cuenta que a pesar de todo, ella estaba ahí, entonces será demasiado tarde.”

PD: solo espero que si algún día vuelves, yo ya no esté. Y pases por lo mismo que me hiciste pasar a mí.

Atentamente, la chica de tus pesadillas.

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